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Poemas Puertas Adentro. Egloga. Jaime Huenún
Transcripción
Transcribiendo Página 1
Transcripción:
EGLOGA Esta sangre de labios tras la hierba abatida por el cielo de marzo diecinueve, cruda cifra entre cartas de gitanos levantadas como carpas en la tierra, prometida en silencio y en imagen y semejanza a los dioses y al destino,esta sangre de labios tras la hierba, tras la luz que hieña el alma y las pupilas de la liebre sorprendida en la autopista como mustia amapola sorprendida, cede, rama en el viento de entrenoche, la sustancia y la materia de su golpe, sí de hueso, sí de palo, sí de soga, rojo glóbulo y blanco y hasta negro, negro el puerto del reloj en las arterias que deriva, marca pasos y abre el cielo, como un grifo de ángel líquido, potente compañero de cápsulas y rezos, y premoniciones, oh saltos coronarios, pues sin luz es más desierto el aire, y el destino es mas destino en la sorpresa de su causa capturada en la baraja de las cartas ocultas o marcadas. Mas la sangre de labios que recorre la alta hierba de secos paraísos, y se pega luego a la ventana,ay cómo mancha el asfalto y sus señales, blancas bermas que limitan con las zarzas, y se abreva pronto en el cascajo y en la blanda nuca de la tierra. Sea tal vez lo que nombro como sangre, santo y seña de otras abluciones , santa cena de otros comensales o bebedizo de vírgenes en celo. No mi sangre de labios que me como, y escupo para sonrojar a las piedras,no este espeso y vinagre leucocito que se aferra a un pelo de mi barba. Alta noche, alta hierba, alta ventaa, amparadme de mi sangre y de mi puño, de mi hueso, de mi soga y de mi palo. Alta noche, alta hierba, alta ventana, no dejeís que mi mejilla indemne sea de nuevo esa coneja muerta. Pues quisiera quizás como los canes que se ceban en su cuello roto y se lamen los labios con deleite...
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